Quien contamina, paga

Hace ya un tiempo, el gobierno estableció que el gravamen de matriculación estuviera vinculado a los gases emitidos por los vehículos. En este sentido, cuanto más contamina un vehículo, su propietario debe pagar un tanto impositivo mayor que otro vehículo que no contamine tanto. Esta medida fue tomada para beneficiar a los ciudadanos que tienen una mejor conciencia respecto al medio ambiente y para incentivar la compra de vehículos no tan contaminantes. Además de castigar a los usuarios que más contaminan y tienen menos cuidado con el entorno.

Recientemente, se propuso la supresión temporal de este impuesto con el fin de incentivar la compra de nuevos vehículos e impulsar el sector automovilístico, uno de los más perjudicados por la crisis actual. Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, ha descartado esta opción, pues esta imposición tiene fines medioambientales, y no sería razonable su anulación.

Ocaña también desveló la posible intención de incluir una imposición similar al impuesto de circulación. Aunque no será inminente, ya se han iniciado algunas conversaciones para avanzar con el tema. El problema reside en el hecho de que las competencias de este gravamen están en manos de los ayuntamientos de cada municipio, por lo que se debería hacer un ejercicio de armonización de tal impuesto para diluir las abismales divergencias entre los diferentes municipios.

El impuesto de matriculación actual, vigente desde el 1 de enero de 2008, es un impuesto progresivo al nivel de contaminación de los vehículos siguiendo este patrón:

Tributación

Gramos de CO2 emitidos/KM

Exentos (0€)

Hasta 120 g

4,75%

De 120 a 160 g

9,75%

De 160 a 200 g

14,75%

Más de 200 g

La filosofía de “quien contamina, paga” es una buena solución para lograr una concienciación de los más reacios y menos solidarios en temas medioambientales, aunque sea una concienciación artificial. Además, gratifica a los más afines y a los que ayudan a preservar el entorno. Según cálculos de la industria, más de 1,1 millones de vehículos pagan menos impuestos que antes. En España concretamente, supone un beneficio fiscal para el sector automovilístico porque la mayoría de los coches vendidos en el país son de gama media-baja, cosa que supone un ahorro fiscal para los compradores de este tipo de coches. Además, el impuesto tiene un efecto neutro debido a la compensación, es decir, no se subirá ni bajará la recaudación fiscal, pero los que contaminan más pagaran proporcionalmente mucho más que antes.

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Comments (2)

Froilánmarzo 10th, 2009 at 09:39

Yo creo que de alguna manera todos nos apuntamos a contaminar menos, pero en este momento de economías resentidas parece que la normativa se cargará contra los más débiles, contra aquellos que no pueden permitirse el lujo de adquirir un vehículo que contamine menos. Al final, tienes la impresión de que lo que no te hace la publicidad te lo hace la norma. No obstante, estoy de acuerdo básicamente en todo, porque nos vamos cargando el planet a un ritmo loco. Saludos

A.V.S.marzo 10th, 2009 at 11:14

Sin duda, que actualmente los coches híbridos o eléctricos normalmente son más caros, pero va también muy ligado a los caballos que tiene un coche. Raramente, un coche actual de más de 100 CV emite más de 120 g de CO2. En este enlace puedes comprobar la tributación que se paga según el modelo de coche:

http://www.supermotor.com/nuevos/campco2/calculadora-nuevo-impuesto-matriculacion-co2.jsp

El problema tal vez es, ¿porque venden coches de 250 CV si tampoco se puede correr a más de 120 KM/h?

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